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El papa Francisco y la propuesta de “ser menores”
05 Aprile 2019

“Sean Menores”

Desde el inicio de su pontificado hasta los días presentes, hemos verificado como el Papa Francisco ha integrado poco a poco la espiritualidad del Santo de Asís en su labor apostólica. Presentamos en este breve artículo, una aproximación a esta afirmación abordando algunos fragmentos del discurso realizado el día martes 26 de mayo, del año 2015, en la Sala Clementina, que el Papa Francisco dirigió a los hermanos que participaban del capítulo general de la Orden de los Frailes Menores:

Durante estas jornadas de reflexión y oración se han dejado guiar, en particular, por dos elementos esenciales de la identidad: la minoridad y la fraternidad… La minoridad llama a ser y sentirse pequeño ante Dios, encomendándose totalmente a su infinita misericordia. La perspectiva de la misericordia es incomprensible para cuantos no se reconocen «menores», es decir, pequeños, necesitados y pecadores delante de Dios. Cuanto más seamos conscientes de esto, tanto más estaremos cercanos a la salvación; cuanto más estemos convencidos de ser pecadores, tanto más estaremos dispuestos a ser salvados. Así sucede en el Evangelio: las personas que se reconocen pobres ante Jesús son salvadas; al contrario, quien considera que no tiene necesidad de ella, no recibe la salvación, no porque no se le haya ofrecido, sino porque no la ha acogido.

El Papa Francisco comenzó el discurso señalando dos elementos importantes que son pilares de nuestra identidad como hermanos menores: la minoridad y la fraternidad. Al decir “identidad” nos da la clave de que estos dos elementos esenciales hacen que el franciscano sea franciscano y que éste sea reconocido como tal, es decir, que el hermano menor no es Jesuita, Carmelita o Benedictino. La minoridad y la fraternidad son puntos esenciales para vivir la espiritualidad franciscana.

El asumir la minoridad nos hace hombres y mujeres que se abandonan a la misericordia de Dios. La minoridad nos lleva a esa conciencia profunda de sentirnos pecadores, necesitados de un “Otro” que nos mire, nos reconozca y nos salve. Ciertamente esta actitud lleva al hermano menor a vivir en humildad.

Minoridad también significa salir de sí mismos, de los propios esquemas y puntos de vista personales; significa ir más allá de las estructuras -que, sin embargo, son útiles si se usan sabiamente-, ir más allá de los hábitos y las seguridades para testimoniar cercanía concreta a los pobres, a los necesitados, a los marginados, con una auténtica actitud de comunión y servicio.

Las palabras que utiliza para dar un significado al término minoridad son: “salir”, “andar”, “relacionarnos” y “servir”. Podríamos redefinir estas cuatro palabras en una: Kénosis. La minoridad según papa Francisco, es salir, es ir al encuentro para compartir y servir. Estas palabras elegidas por el Pontífice, reflejan algunos valores y características de la vida Kenótica, dándonos así, la clave de lectura que nos ayudará en la actualización del carisma.

Es el “ser menor” que nos lleva a salir, a dejar nuestras estructuras y seguridades, para encarnar el amor y hacernos hermanos de todos.
Ahora bien, podríamos entonces preguntarnos: ¿Cuáles son las características de esta fraternidad? Escribe el Papa Francisco a los hermanos:

También la dimensión de la fraternidad pertenece de manera esencial al testimonio evangélico. En la Iglesia de los orígenes los cristianos vivían la comunión fraterna hasta tal punto que constituían un signo elocuente y atractivo de unidad y caridad. La gente se quedaba asombrada al ver a los cristianos tan unidos en el amor, tan dispuestos a la entrega y al perdón mutuo, tan solidarios en la misericordia, en la benevolencia, en la ayuda recíproca, unánimes al compartir las alegrías, los sufrimientos y las experiencias de la vida. Vuestra familia religiosa está llamada a expresar esta fraternidad concreta mediante una recuperación de la confianza recíproca -y subrayo esto: recuperación de la confianza recíproca- en las relaciones interpersonales, para que el mundo vea y crea, reconociendo que el amor de Cristo sana las heridas y une.

El ejemplo de esta fraternidad, como elemento esencial de nuestro “ser menor”, es la experiencia fraterna que se refleja en Hechos de los Apóstoles. El Papa Francisco sabe que esto no es fácil, y es consciente de los males que minan nuestras fraternidades. Por ese motivo, con humildad, aconseja y, podemos decir que hasta exige “y subrayo esto”, recuperar la confianza recíproca; pues el “ser menor”, nos impulsa a vivir en la reconciliación, en el perdón, la paciencia, la comprensión, en la misericordia, entre otras.

En esta perspectiva, es importante que se recupere la conciencia de ser portadores de misericordia, de reconciliación y paz. Realizaréis con fruto esta vocación y misión, si son cada vez más una congregación «en salida».

Queremos recalcar aquí, que este término “en salida”, sino se vive en clave Kenótica – en clave minorítica diríamos los franciscanos –, se puede caer en la tentación de navegar en la superficialidad, es decir, en un asistencialismo barato e infecundo, en el pastoralismo o en la excusa “astuta” para no comprometerse con la fraternidad. El “salir” saber dejar nuestros prejuicios, proyectos personales, nuestras estructuras institucionales; es cambio de mentalidad, es morir para dar vida, es abajarse, despojarse, entre otras.

El Papa Francisco, reconoce que el “ser menor” propuesto por el Santo de Asís, es totalmente actual y que es una respuesta a las exigencias del mundo presente. La minoridad nos lleva a la paz; a vivir relaciones humanas, a desarrollar una cultura de la vida en misericordia y perdón, a relacionarnos entre nosotros como Dios se relaciona con el género humano.

¡Cuán importante es vivir una existencia cristiana y religiosa sin perderse en disputas y habladurías, cultivando un diálogo sereno con todos, con apacibilidad, mansedumbre y humildad, con medios pobres, anunciando la paz y viviendo sobriamente, contentos con lo que se nos ofrece! Esto requiere también un compromiso decidido en la transparencia, en el uso ético y solidario de los bienes, con un estilo de sobriedad y despojo. Al contrario, si están apegados a los bienes y a las riquezas del mundo, y ponen allí la seguridad, será precisamente el Señor quien los despojará de este espíritu de mundanidad para preservar el valioso patrimonio de minoridad y pobreza al que los ha llamado por medio de san Francisco. O son libremente pobres y menores, o terminaran despojados.

En este último tramo, Papa Francisco expone y exige los frutos externos de una vida en minoridad: el diálogo sereno con todos, el anuncio de la paz y la sobriedad de vida. La trasparencia ética en el uso de los bienes, en un estilo sobrio y despojado. La opción de “ser menores” se basa en la libertad. El fraile elige libremente “ser menor”.

En síntesis, podríamos decir que el Papa Francisco propone la minoridad como un lugar de comunión desde el cual nos realizamos en comunión con los otros. Un lugar al cual se llega, si asumimos como estilo de vida el “ser menor” propuesto por el Pobre de Asís. Este asumir el “ser menor”, implica: el reconocernos pequeños, pecadores y pobres. Evitando todo signo de superioridad, evitando el “yo-egoísta”, es decir, vencer la tentación de creernos Dios, de tomar su lugar; reconociendo que somos creaturas, con todo lo que ello implica.

La minoridad puede ser vivida en la medida que nos convirtamos en menores. El “ser menor” el reconocerse como tal y el asumir que aún no lo somos, es la clave inicial para vivir la minoridad fraterna, la minoridad dentro de la Orden y más allá.

Es decir que, a partir de lo reflexionado, estamos convencidos que la minoridad, el “ser menor”, es la vía, que hoy por hoy, responde a las exigencias del mundo presente y del que vendrá. El Espíritu de Dios que guía la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, por medio del Papa Francisco, repropone, no sólo a cada uno de los miembros que componen el cuerpo místico de Cristo, sino para toda la humanidad, creyentes o no creyentes, el “ser menor” como camino de santidad, de salvación, de humanización, en vista de una relación armónica, pacifica, liberadora y sanadora, con Dios, con los hombres y mujeres del mundo entero y con nuestra “casa común” la creación.

El “ser menor”, propuesto una vez por san Francisco de Asís, hoy traspasa las fronteras de la Orden franciscana y se abre el mundo entero: «Estas exhortaciones son de gran actualidad; son profecía de fraternidad y minoridad incluso para nuestro mundo de hoy».


Fr Elio Jorge Rojas, OFMConv, Doctor en Teología y Espiritualidad Franciscana, actualmente vive en Asunción del Paraguay, en el convento Anunciación donde ejerce el servicio de Guardian y formador de postulantes.




fonte: Seraphicum Press Office